Primario, instintivo. El estilo del trabajo de Joaquín Bravo tiene perfecta relación con su primer entorno: El Desierto. Un lienzo limpio, pero estimulante. Vacío, pero lleno de luz. Un contexto que marcó su ADN artístico y que años después impresionó a la misma Madonna. “Crecí con una ansiedad galopante. Estaba en el Norte en medio de la nada y mi mente estaba hambrienta por ser estimulada. Era el menor de tres hermanos y mi mamá vio esa necesidad comprando todas las publicaciones de diseño posibles para conectarme con lo que ella sabía que iba a ser mi mundo, aquel ligado con la estética. La otra cara de la moneda me presentaba a ese paisaje como una bendición, ya que mi imaginación funcionaba sin referentes. Todo lo que salía de mi cabeza estaba en estado puro”. Egresado del colegio, Bravo se mudó a Santiago. Se dio la lógica y se matriculó en la carrera de Diseño, en la Universidad Andrés Bello. Pero, en paralelo, saltó a otro mundo complementario: el teatro. Al tercer año de su vida en la capital ya era alumno regular en la Escuela de Gustavo Meza, donde unió los dos campos que le apasionaban. “Me sumergí en lo que es la dramaturgia del espacio. Me encantaba crear un universo para cada texto que montaba". Tímidamente dio sus primeros pasos en producciones de moda, publicidad y eventos. Proyectos como los restaurantes Me Robó el Corazón, Aquí esta coco, Emilio y Boudoir fueron consagrándolo. El gran salto en solitario fue como director de arte del Movistar Arena encargándose de preparar el diseño de los espacios tras escenario y camerinos para Kylie Minogue, Beyoncé y Elton John, entre otras mega estrellas. Uno de los momentos más memorables los vivió con la “Reina del Pop”. “Ella llegaba a Chile muy decepcionada con la producción argentina y cuando entró al backstage que le preparé en el Estadio Nacional se impresionó. Lo decoré pensando en los requerimientos de una artista mundial, pero con una puesta en escena muy chilena y de toque elegante: decorados con cochayuyo, arreglos de araucarias, copihues y cuadros de artistas nacionales…. Todo en clave moderna”. “Este lugar es mágico” … fueron sus palabras. Así, entre eventos Premium, fiestas como la del Cique du Soleil y su propio Restaurant en Rancagua “Tara tapas&bar”, este “Vendedor de Ideas” fue afinando sus propuestas. “. En cada evento o proyecto a mi cargo tengo un objetivo: Hacer que tu experiencia sea un recuerdo inolvidable mañana… “ Lucy Wilson, periodista.
Primario, instintivo. El estilo del trabajo de Joaquín Bravo tiene perfecta relación con su primer entorno: El Desierto. Un lienzo limpio, pero estimulante. Vacío, pero lleno de luz. Un contexto que marcó su ADN artístico y que años después impresionó a la misma Madonna. “Crecí con una ansiedad galopante. Estaba en el Norte en medio de la nada y mi mente estaba hambrienta por ser estimulada. Era el menor de tres hermanos y mi mamá vio esa necesidad comprando todas las publicaciones de diseño posibles para conectarme con lo que ella sabía que iba a ser mi mundo, aquel ligado con la estética. La otra cara de la moneda me presentaba a ese paisaje como una bendición, ya que mi imaginación funcionaba sin referentes. Todo lo que salía de mi cabeza estaba en estado puro”. Egresado del colegio, Bravo se mudó a Santiago. Se dio la lógica y se matriculó en la carrera de Diseño, en la Universidad Andrés Bello. Pero, en paralelo, saltó a otro mundo complementario: el teatro. Al tercer año de su vida en la capital ya era alumno regular en la Escuela de Gustavo Meza, donde unió los dos campos que le apasionaban. “Me sumergí en lo que es la dramaturgia del espacio. Me encantaba crear un universo para cada texto que montaba". Tímidamente dio sus primeros pasos en producciones de moda, publicidad y eventos. Proyectos como los restaurantes Me Robó el Corazón, Aquí esta coco, Emilio y Boudoir fueron consagrándolo. El gran salto en solitario fue como director de arte del Movistar Arena encargándose de preparar el diseño de los espacios tras escenario y camerinos para Kylie Minogue, Beyoncé y Elton John, entre otras mega estrellas. Uno de los momentos más memorables los vivió con la “Reina del Pop”. “Ella llegaba a Chile muy decepcionada con la producción argentina y cuando entró al backstage que le preparé en el Estadio Nacional se impresionó. Lo decoré pensando en los requerimientos de una artista mundial, pero con una puesta en escena muy chilena y de toque elegante: decorados con cochayuyo, arreglos de araucarias, copihues y cuadros de artistas nacionales…. Todo en clave moderna”. “Este lugar es mágico” … fueron sus palabras. Así, entre eventos Premium, fiestas como la del Cique du Soleil y su propio Restaurant en Rancagua “Tara tapas&bar”, este “Vendedor de Ideas” fue afinando sus propuestas. “. En cada evento o proyecto a mi cargo tengo un objetivo: Hacer que tu experiencia sea un recuerdo inolvidable mañana… “ Lucy Wilson, periodista.